4 trucos para escribir más rápido (y mejor)

Escribir más rápido, sin perder la calidad: uno de los mayores retos de la redacción. Mira estos consejos para acercarse a ese ideal.

Cuando redactamos textos profesionales como e-mails e informes, es preciso hacer una elección difícil: o pierdes horas y horas tratando de encontrar las palabras adecuadas, o produces velozmente una maraña de ideas llena de ambigüedades, repeticiones y hasta errores de ortografía.

Escribir es, por esencia, lento — pero la prisa del mundo moderno exige la capacidad de comunicarse con agilidad, y sin malentendidos.

La buena noticia es que conciliar la rapidez y calidad en la escritura no es imposible, garantiza Rosángela Cremaschi, profesora de comunicación de la FAAP (Fundación Armando Álvares Penteado) y consultora empresarial en la RC7.

“Existen varias técnicas para optimizar el tiempo que pasas con la redacción, sin comprometer la claridad, la corrección y la precisión del resultado final”, dice la profesora.

Consejos para escribir más rápido

El secreto está en tomar ciertas medidas en la planificación y en la ejecución del texto. Echa un vistazo a estos 4 trucos para escribir más rápido sugeridos por expertos en el tema:

1. Escribe menos

La sugerencia parece obvia, y es que cuanto más corto sea el texto, menos tiempo se gastará para producirlo. El problema es que el ser económico no es tan simple como parece, dice Diego Arrais, profesor de lengua española y autor de la gramática de la Editora Saraiva.

“Escribir textos pequeños es un arte, que sólo puede ser desarrollado con el entrenamiento”, explica él, que mejoró su propia capacidad de concisión con la ayuda de Twitter, red social en la que las actualizaciones no pueden tener más de 140 caracteres.

La ventaja de ser conciso no es sólo gastar menos tiempo, sino el hecho de producir textos con mayor probabilidad de ser leídos. Aquí una sugerencia de ejercicio: trata de tomar un texto ya producido y reducir el número de líneas por la mitad, sin alterar el sentido original. Irónicamente, pasarás buenas horas en este entrenamiento, pero ahorrarás mucho tiempo en el futuro.

2. Antes de empezar, haz un “esqueleto”

La planeación también ayuda a escribir más rápidamente. Rosángela Cremaschi, profesora de comunicación de la FAAP, indica que lo ideal es hacer una pequeña lista de temas con las principales ideas que necesitas abordar. Organiza estos puntos en un orden lógico, y estructúralos en: introducción, desarrollo y conclusión.

Con este esqueleto en mano, es muy fácil simplemente ir “rellenando” cada elemento con uno o más párrafos. El tiempo que se pierde en el proceso de elaborar esta hoja de ruta terminará siendo recuperado al doble a la hora de la ejecución.

Según Arrais, también vale la pena incluir en esa lista las referencias o citas que necesitas para presentar en su texto.

3. Ten un plan

Nunca comiences a escribir sin antes tener la certeza absoluta acerca de lo que deseas decir. De acuerdo con los profesores entrevistados, uno de los factores que más retrasan el trabajo de un redactor es el no estar seguro acerca de sus propias tesis y, por este motivo, cambiar constantemente de dirección argumentativa.

Lo ideal es estudiar, investigar y buscar el máximo posible de información sobre el tema, antes de lanzarse a la hoja en blanco.

Cremaschi dice que el foco debe estar en la comunicación, y no tanto en el estilo del texto. Concéntrate en pasar tu recado, aunque para ello tengas que prescindir de las construcciones elaboradas o frases de efecto.

4. Utiliza palabras sencillas

Nadie, en el ámbito laboral, tiene que redactar como un autor de literatura. La mejor opción es optar por un vocabulario preciso y simple. Palabras complicadas solo sirven para confundir al lector y hacer que el proceso de escritura sea más lento.

Otro consejo es siempre escribir las oraciones en el orden más sencillo y tradicional, que sería: con el sujeto (“El informe”, por ejemplo), verbo (“contiene”) y complemento (“datos actualizados”). Esta estructura organiza el pensamiento y permite concatenar ideas más fácilmente.

Irónicamente, textos fáciles de leer son los más difíciles de redactar. “Todo el mundo dice que las personas que escriben bien tienen el hábito de la lectura, pero eso no es suficiente”, dice Cremaschi. “Es preciso aprovechar cada pequeña oportunidad, cada mensaje de celular, cada volante, para ejercitar esta habilidad”.

 

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