7 técnicas de estudio para aquellos que no pueden concentrarse

¿Te sueles distraer con cualquier cosa mientras te estás preparando para una prueba? Aprende cómo mantener el enfoque en los estudios, según los expertos.

Entras en la biblioteca. La pantalla del teléfono se ilumina con la llegada de un nuevo mensaje. Te acuerdas de una canción, y decides escucharla. Si eres un distraído crónico, cualquier motivo es suficiente para interrumpir el tiempo de estudio.

Tarde o temprano, la falta de concentración cobra su precio. Después de todo, es preciso tener contacto intenso y continuo con la materia para tener éxito en las pruebas complejas, como exámenes de suficiencia en idiomas o pruebas de admisión en los programas de postgrado.

La continuidad es, precisamente, el mayor desafío de las personas distraídas, afirma Alessandro Saade, fundador del proyecto “Emprendedores Compulsivos”. Él mismo se identifica con este perfil. “Además de déficit de atención, soy muy curioso y no me resisto a la tentación de leer una noticia o buscar algo interesante que surge en medio de mi trabajo”, afirma.

La tecnología incrementa el potencial de seducción de las distracciones. El smartphone, especialmente, es un “veneno” para quien quiere estudiar. La única salida es disciplinarse y alejarse completamente de estos aparatos, dice Saade. Una sugerencia es establecer un momento para revisar las notificaciones — una vez cada 30 minutos de estudio, por ejemplo.

Otra recomendación básica es buscar un ambiente de estudios organizado, limpio, tranquilo y cómodo. Cuanto menos incómoda sea, mejor: es importante buscar una silla o sillón ergonómico y asegurarse de que te encuentras bien alimentado.

El agua también es esencial para mantener el cerebro funcionando a todo vapor. Un experimento realizado por investigadores británicos ha demostrado que las personas con sed tardan más tiempo para completar tareas, en comparación con las que están bien hidratadas.

De acuerdo con Andrea Piscitelli, consultora y profesora de la FIA (Fundación Instituto de Administración) las fuentes más comunes de distracción son ruidos externos, como estímulos sonoros o visuales del medio ambiente, pero no se puede ignorar el poder de los “ruidos internos” — nuestro flujo de pensamientos sobre diversos anhelos, preocupaciones y emociones.

“Esto hace que tengamos la sensación de que la lectura es difícil o improductiva”, dice la especialista. “Lo más interesante es que surge un mecanismo de compensación para sentir algún alivio inmediato, como acceder al smartphone o chatear, lo que distorsiona aún más la atención”.
¿Quieres más ideas para mantener el foco en la preparación para una prueba? Echa un vistazo a estos antídotos:

1. Antes de empezar, tómate 10 minutos para divertirte

Aunque adores la materia que estás por estudiar estudiando, lo mejor es relajarte y divertirte antes de comenzar. Si sueles interrumpir tu concentración para satisfacer el deseo de ver las noticias del día, ver videos divertidos o escribir algo en las redes sociales, hazlo antes de comenzar tu sesión de estudios.

Según Saade, este truco simple ayuda a saciar tu inquietud y a relajarte. Sólo ten cuidado con no exagerar: basta con ocuparnos en esto 10 minutos. Terminado este plazo, es hora de detener las distracciones y dedicarse exclusivamente al estudio.

2. Divide el tiempo en bloques

Estudiar para una prueba difícil siempre será una experiencia intensa, pero no necesariamente exhaustiva. Tal vez tengas dificultad para concentrarte porque te cansas rápidamente. El truco consiste en fragmentar el trabajo en trozos más digeribles.

“Haz sesiones de 30 minutos, por ejemplo, en las que vas a sumergirte totalmente en lo que estás haciendo”, dice Saade. “Finalizado este plazo, levante y ve a respirar un poco, beber agua, o distraerte con algo”.

3. Transforma las frases en palabras clave

Además de dividir el tiempo en bloques, también puedes recortar el contenido a ser estudiado en pequeños fragmentos. Al elaborar un resumen, evita frases o párrafos — prefiere las palabras clave, esquemas y listas en el estilo de “bullet points”.

La organización de la escritura en pedacitos facilita la vida de las personas que se distraen con facilidad, principalmente a la hora de releer todo. Según Saade, es más rápido leer palabras clave, y también más estimulante: necesitas pensar activamente en el nexo entre las ideas, lo que exige más al cerebro y limita el margen de dudas.

Técnicas de estudio y problemas de concentración

Técnicas de estudio y problemas de concentración

4. Prefiere la práctica a la teoría

De acuerdo con Pablo Estrella, director pedagógico de la Academia del Concurso, la mejor manera de mantener la concentración es realizar sesiones de estudio más rápidas, cortas y dinámicas. Para ello, la recomendación es reducir el volumen de lecturas y centrar tus esfuerzos en los ejercicios.
“Dale una leída general a todo el contenido, pero no pases demasiado tiempo detenido en el contenido del libro”, recomienda.

5. Descubre tu estilo de aprendizaje

Si tienes facilidad para memorizar cosas a partir de un estímulo visual, puede ser interesante elaborar mapas visuales, diagramas y figuras sobre la materia. En caso de que se te dé mejor con resúmenes escritos a mano, prepara el lápiz y la pluma. ¿Tienes un perfil auditivo? Entonces es mejor grabarte leyendo o dando una lección sobre el tema, así podrás escucharla cuantas veces necesites.

Lo importante, dice Estrella, es descubrir cuál es el método de aprendizaje más acorde con tu modelo mental. Cuando encuentras su propio estilo, la comprensión de los conceptos es más fácil y rápida. Resultados: el estudio se vuelve más estimulante y las distracciones pierden (por lo menos en parte) su potencial de seducción.

6. De vez en cuando retoma el contenido

Cada 20 minutos de estudio, sugiere Piscitelli, haz una nota rápida o una grabación de voz sobre los aspectos más relevantes de lo que acabas de leer, esto es, un breve resumen de lo que has visto.

Además de asegurarte de que no va a dispersarse, hacer estas tomas periódicas ayuda a la fijación de la materia. “Al final de la lectura, revisa los registros de todos los bloques de 20 minutos, y verás cómo estarás mucho más familiarizado y seguro con el contenido”, dice la consultora.

7. Realiza una programación

Una buena forma de mantener el enfoque es tener un guión de los temas que es necesario estudiar, con una predicción de la carga lectiva necesaria para cada tema.

Sin embargo, nunca hay que olvidar que nuestra concentración se convierte en absoluta cuando estamos en un estado emocional positivo, esto es, cuando la experiencia es placentera. “Sólo podemos entrar en el ‘flow’ cuando el estudio va más allá de lo racional y que implica las creencias y los valores, esto es, cuando tiene un significado para nosotros”, resume Piscitelli.

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