7 trucos para hablar mejor en público

El miedo de hablar en público es casi tan grande como el temor a las arañas o a la propia muerte, dice la investigación. Pero dominar una audiencia no es tan difícil como parece.

Los accidentes de tránsito, la muerte, las arañas y…hablar en público. Este es el orden de los cuatro peores miedos de los jóvenes, según una reciente investigación llevada con cerca de mil personas en los Estados Unidos.

Para el británico Malcolm Love, especialista en comunicación en público con paso por la BBC, el temor de expresarse delante de un grupo de personas es común en diversas culturas gracias a un temor universal: el del juicio.

“Tenemos miedo de que el grupo vaya a pensar algo malo de nosotros”, explica el coach, que da capacitación sobre el tema de los consejeros delegados, políticos y hasta científicos de la Nasa. “El detalle es que, a diferencia de un diálogo uno a uno, es imposible controlar lo que pasa cuando hay tanta gente involucrada”.

Esta vulnerabilidad es la única explicación para el hecho de hablar en público parece casi tan aterrador como las arañas o la propia muerte.

El malestar puede ser aún mayor si el orador incurre en algunos errores básicos. El principal, dice Love, es no crear una conexión emocional con la audiencia.

El problema es que la clave para salir de la “burbuja” y establecer una relación cercana con el público muchas veces depende de una variable de la que pocas personas tienen conciencia: su lenguaje corporal.

Sin embargo, afirma el consultor, cualquiera puede convertirse en un buen comunicador practicar algunas técnicas relativamente simples – aunque obviamente existe una especie de don natural para la actuación, o que diferencia a ciertos artistas, políticos y grandes oradores en general.

Consejos para hablar mejor en público

A continuación, te presentamos algunos consejos de Love para hacer de tu experiencia de hablar en público más eficaz y menos aterradora. También hay consejos de Reinaldo y Rachel Polito, autores del libro “29 minutos para hablar bien en público” (Editorial Sextante):

1. Suelta el papel y la pluma

Para preparar sus diálogos, mucha gente tiene el hábito de escribir temas en una hoja de papel. Según el asesor Malcolm Love, no hay nada de malo con los borradores, pero es preciso recordar que la comunicación oral es… oral. Así que, después de tener una idea clara del tema, el consejo del especialista es entrenar tu voz para un público imaginario – hasta lograr dominar tus palabras y tu postura corporal. Sólo entonces puedes tomar notas, si quieres.

2. Observa los movimientos de su cuerpo

Prestar atención a tu lenguaje corporal, y también a la de los otros, es un hábito fundamental para hablar mejor en público. ¿Cómo utilizas tus manos, piernas y brazos? Hacia donde diriges tu mirada? Ten en cuenta tu postura, recomienda Love, y busca intensificar los movimientos que causan un efecto interesante. Pero cuidado: la audiencia es sensible a los gestos que no parecen auténticos. Tu lenguaje corporal no debe distraer al público, sino servir como medio de subrayar y complementar tus palabras.

3. Habla con prontitud y energía

Expresarse en público no es – o no debería ser muy diferente de participar en una conversación. El detalle es que debes sonar un poco más animado de lo normal. “Habla en público como si estuvieras participando con entusiasmo en una conversación”, escriben Reinaldo y Rachel Polito en el libro “29 minutos para hablar bien en público” (Editorial Sextante). Además de utilizar un tono de voz expresiva, también vale la pena hablar un poco más alto de lo que sería necesario para ser oído.

4. Aplica trucos para disimular el temblor de tus manos

¿Sientes pavor sólo de imaginar que los oyentes pueden darse cuenta del papel temblando en tus manos? Según Reinaldo y Rachel Polito, un truco sencillo es llevar el texto a ser consultado en un papel bien reforzado, con hojas gruesas. Esto debe disminuir la posibilidad de que se note el temblor. Si no hay ningún papel para manejar, el truco consiste en apoyar las manos en la mesa, en la silla o en el micrófono. “A medida que te sientas más seguro, suelta una de las manos”, escriben los consultores. “Si te das cuenta de que todavía están temblando, vuelve a la posición de apoyo”.

5. Domina lo que vas a decir

Nunca hablarás bien si no sientes confianza sobre el tema de tu exposición. Por eso, es importante tener claridad sobre el contenido a ser transmitido, además de conocer bien la estructura formal de tu presentación. Cuanto más demuestres dominio sobre el tema y sobre las etapas de su discurso, más te va a admirar y respetar la audiencia, dicen Reinaldo y Rachel Polito.

6. Pide críticas constructivas

Por mejor que sea su autoevaluación, ella nunca reemplazará el ojo crítico de otra persona. Por esta razón, es interesante contar con un amigo para asistir a tus ensayos y dar una retroalimentación honesta sobre tu rendimiento. “Esta es la única manera de mejorar continuamente, como un orador”, afirma el consultor británico Malcolm Love.

7. Busca contar una historia

Los seres humanos gustan de los relatos – no de informes. “En general, nosotros no compartimos información con nuestros amigos, nosotros les transmitimos narrativas sobre nuestras vidas”, explica Love. Quien habla bien en público sabe que la mejor forma de captar la atención de un grupo de personas es simplemente contar una buena historia.

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El cuerpo grita en las presentaciones

Una buena presentación no está hecha sólo de diapositivas impresionantes y palabras determinadas. Expresiones faciales, posturas y hasta los gestos de cada orador cuentan (y mucho) a la manera como el público, del otro lado del escenario, va a procesar la información.

Haz contacto visual

En una presentación, la audiencia es la protagonista – no tu, tus diapositivas o la pizarra. Por ello, tu enfoque debe estar en quien está del otro lado del escenario o de la mesa.

En la práctica, esto significa que tus ojos deben estar fijos en ellos y no en tu presentación de diapositivas u otro recurso.

“No se puede interrumpir por mucho tiempo la conexión con la audiencia”, afirma Roger Chequer, socio de la SOAP. “Sin conexión, no hay empatía. Sin empatía, no hay credibilidad”.

Dirige la mirada de la audiencia

Ahora, ¿cómo conciliar el intercambio de miradas con el público y las diapositivas que tienes para mostrar? La respuesta está en la manera como los maestros llevan una orquesta.

A pesar de la multitud de notas en la partitura, es el maestro quien determina en qué punto de toda la armonía debe centrarse cada músico. Haz lo mismo.

Toma la postura de maestro de la atención de la audiencia. Según los expertos, este proceso comienza antes de tu llegada al escenario – para ser más preciso, en el momento en que se confeccionan las diapositivas que te ayudarán durante la presentación.

“El contenido más importante no es lo que está en la diapositiva, pero sí lo que estás hablando. Entonces, muestra sólo las imágenes sobre lo que dices”, afirma Eduardo Adas, socio de la SOAP. “Si muestras todo de una vez, la audiencia no va a saber a dónde mirar”.

Huye de las posturas que molestan

Los gestos y las expresiones faciales no son los únicos usos de este término durante una presentación.

Con los brazos cruzados, la mano en la cintura o en los bolsillos, las piernas muy abiertas, y otras posturas de este tipo, perjudican seriamente la empatía y tu exposición. Posturas así envían “mensajes subliminales para la audiencia, como: descuido, falta de disciplina, organización o profesionalidad”, afirma Chequer.

Busca la neutralidad

La mejor estrategia para evitar esto es apostar en posturas y gestos neutros. “Lo que se busca en términos de señas debe siempre apuntar a la neutralidad y la complementariedad”, afirma Adas.

Es decir, la forma en cómo utilizas las manos o mueves tu cuerpo no puede interferir en la historia que estás contando – antes, debes reforzarla.

Mantener las manos al lado del cuerpo, por ejemplo, cumple esta función. Hacer gestos abiertos, a su vez, muestra la ausencia de protección y confianza. “La conexión con la audiencia es más fuerte si tu gesto es natural”, dice Chequer.

Se coherente

En este punto, la coherencia entre lo que se dice y cómo se actúa es fundamental. “Hablar de una cosa y hacer otra compromete la credibilidad”, dice el experto. Ahora, ¿cómo conciliar contenido y expresión cuando se está nervioso y la sonrisa o las cejas parecen tener vida propia? La solución, de acuerdo con los expertos, es el entrenamiento. Por eso, no hay que subestimar la importancia de la preparación antes de la presentación.

Huye de los malos gestos

Mover los dedos en la mesa, tocarte el pelo o apuntar con el dedo a la audiencia puede interferir. En primer lugar porque estos son gestos de distracción. Segundo, pueden molestar o promover pre-juicios en la audiencia. En caso de duda, elige gestos neutros y conscientes.

“Mucha gente odia que las señales con el dedo. Al hacer esto, rompes la empatía”, dice Chequer.

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