CEO de Duolingo cuenta secreto para aprender idiomas más rápido

Estudiar frenéticamente una lengua no es el camino para asimilarla. Conoce lo que realmente está detrás de un aprendizaje eficiente.

El secreto para aprender un idioma más rápido es…ir más despacio. Por lo menos es lo que asegura Luis Von Ahn, fundador y CEO de la aplicación de la enseñanza de idiomas Duolingo.

Él y su equipo se dieron cuenta de que los usuarios de la app que practicaban la lengua por 15 minutos diarios antes de dormir, tenían mucho más éxito que aquellos que asistían a la escuela por muchas horas seguidas, de forma esporádica.

“Estas son las personas que van a continuar estudiando por un largo tiempo”, dice Von Ahn al sitio Business Insider. “Cuando vemos que ellos están haciendo esto ya hace una semana, tenemos la certeza de que van a continuar”.

Por otro lado, el director ejecutivo de Duolingo cuenta que aquellos que suelen hacer sesiones más largas e intensas son los primeros en abandonar la aplicación.

La observación puede ser generalizada para muchos otros métodos, herramientas y modelos de aprendizaje: el camino para dominar un idioma no es la intensidad, sino la constancia de los estudios.

No se domina una lengua en días o semanas — así como no se completa una maratón en 10 minutos. Si intentas estudiar de forma muy acelerada, vas a terminar cansando y renunciarás.

“Convertir esto en parte de su rutina, de forma espaciada, es mucho mejor que estudiar hecho un loco”, afirma Von Ahn. “Si se da prisa, se olvidan de todo”.

Consejos para aprender idiomas más rápido

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El fundador de Duolingo dice que aplica estos principios en su vida como estudiante de español. Según él, su práctica diaria de la lengua está dando resultado: aunque tenga mucha dificultad con la pronunciación, ya puede ver películas en el idioma sin subtítulos.

“Ir poco a poco y siempre” es un consejo fundamental para adquirir fluidez en un idioma, pero por supuesto no es el único. Carla Tieppo, profesora de la Facultad de Ciencias Médicas de la Santa Casa de São Paulo, afirma que la velocidad de aprendizaje depende también de las características de cada individuo.

Una de ellas es su actitud mental frente a un desafío. El estudiante puede, por ejemplo, dejar que su aprendizaje se vea perjudicado por factores como la vergüenza, el orgullo y el miedo a equivocarse. Otra postura, más saludable, es ser humilde y no imponerse a sí mismo la obligación de dominar todo rápidamente. En pocas palabras, esto significa ver el aprendizaje como un reto y no como una prueba.

Otro factor que facilita y acelera la fluidez es insertar su estudio en un contexto. Imagine, por ejemplo, que debes decir en francés la frase “Necesito un teléfono con urgencia” en situaciones diferentes: en la sala de clases, durante un ejercicio oral, o en una calle oscura en París, después de haber perdido su celular y todo su dinero. ¿En qué momento te exigirá más de tu cerebro?

Cuanto mayor es la necesidad de comprender una lengua o expresarse en ella, más rápido será el aprendizaje. Por eso tanta gente da saltos en su fluidez cuando hace el intercambio en el exterior. La vida real es mucho más exigente que las simulaciones, explica Tieppo, de ahí el motivo de facilitar la asimilación de cualquier conocimiento.

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