El secreto para un cerebro más inteligente

¿Sabías que un cerebro inteligente no es, únicamente, un atributo genético? El nivel de inteligencia que heredamos genéticamente es sólo el punto de inicio, y es perfectamente posible potenciarlo.

Personalidades como Steve Jobs, Charles Darwin y Ayrton Senna no tenían un cerebro más evolucionado que el de cualquier persona que es capaz de leer y de entender este texto. Lo que estas personalidades tenían de inusual era el hecho de pensar de una forma más libre.

El cociente intelectual, equivocadamente, conocido también como el cociente de inteligencia, es un tipo de medición que está muy lejos de medir la verdadera inteligencia. ¿Qué decir de la existencia de inteligencias múltiples, como la inteligencia lógico-matemática, la inteligencia emocional, la inteligencia creativa y la inteligencia musical?

En el corazón del Hombre existe una especie de fuerza que conduce al camino del éxito y de logros extraordinarios. Cualquier persona tiene el poder de crear obras e ideas fantásticas. Incluso una persona con poca educación y cultura pobre, si tiene fuerza de espíritu, voluntad y perseverancia, puede lograr la excelencia en cualquier actividad que desee.

Y esto que te hará más inteligente es lo que la neurociencia llama “plasticidad neuronal”.

La plasticidad neuronal

La plasticidad neuronal se refiere a la capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y su funcionamiento a lo largo de la vida, como reacción a la diversidad de la vida. Así, se potencia el desarrollo de las distintas áreas del cerebro y de sus múltiples inteligencias.

Aunque el término se utiliza hoy en día en la psicología y la neurociencia, no es fácil de definir. Habitualmente se refiere a los cambios de los diferentes niveles del sistema nervioso, desde eventos moleculares, como los cambios en la expresión genética, hasta el comportamiento.

Las tres formas de plasticidad más importantes son: la plasticidad de las expectativas del usuario, la neurogénesis y el proceso funcional compensatoria.

La plasticidad de las expectativas del usuario

Cuando estás ocupado con un nuevo aprendizaje o con una nueva experiencia, el cerebro establece una serie de conexiones neuronales. Estas vías o circuitos neuronales son construidos como rutas para la intercomunicación de las neuronas.

Estas rutas se crean en el cerebro a través del aprendizaje y de la práctica, de manera muy parecida a como se forma un camino en la montaña a través del uso diario de la misma ruta por un pastor y su rebaño.

Cada vez que nuevos conocimientos son adquiridos a través de la práctica repetida, la comunicación o la transmisión de las expectativas del usuario entre las neuronas implicados se ve reforzada. Una mejor comunicación entre las neuronas significa que las señales eléctricas viajan de una manera más eficiente a lo largo del nuevo camino.

La plasticidad de las expectativas del usuario es quizás el pilar sobre la increíble flexibilidad en los que el cerebro descansa.

Neurogénesis

Considerando que la plasticidad de las expectativas del usuario pasa a través de la mejora de la comunicación entre la sinapsis y las neuronas existentes, la neurogénesis se refiere al nacimiento y la generación de nuevas neuronas.

Durante mucho tiempo la idea del nacimiento de neuronas en el cerebro adulto era considerado casi una herejía. Desde 1944, pero sobre todo en los últimos años, la existencia de la neurogénesis ha sido comprobada científicamente y ahora sabemos que las células madres (o células madre multipotentes), un tipo especial de célula que se encuentra en el hipocampo y, posiblemente, en la corteza pre-frontal, son las responsables de este hecho.

El cerebro posee a su vez estas células madre multipotentes que tienen la capacidad de dividirse de forma periódica, renovando y dando origen a un linaje de células que pueden resultar en neuronas y células madre después de un período de maduración.

Estos nuevos neuronas migran a diferentes zonas (incluso distantes entre sí) del cerebro, donde son requeridos, permitiendo así que el cerebro mantenga su capacidad neuronal.

Se sabe que tanto en los animales como en los humanos, la repentina muerte neuronal (por ejemplo, después de una apoplejía o derrame cerebral) es un potente disparador para la neurogénesis. Porque, tarde o temprano, comenzarán a “nacer” nuevas neuronas y a establecerse nuevas conexiones para sortear las dificultades que se han presentado.

Plasticidad Funcional Compensatoria

El declive neurobiológico que acompaña el envejecimiento está bien documentado en la literatura de investigación y explica por qué es que los ancianos consiguen peores resultados que los jóvenes en las pruebas de rendimiento neurocognitivo.

Pero, sorprendentemente, no todos los ancianos presentan un rendimiento bajo, y algunos logran un mejor resultado que los jóvenes.

Esta diferencia inesperada del rendimiento de un subgrupo de individuos de la misma edad ha sido científicamente investigada, descubriendo que al procesar una información nueva sobre las personas mayores con un mayor rendimiento utilizan las mismas regiones del cerebro que los jóvenes, y también hacen uso de otras regiones del cerebro que ni los jóvenes ni el resto de los ancianos usan.

Los investigadores reflexionaron sobre esta sobre-explotación de las regiones del cerebro en los ancianos con mayor rendimiento y, en general, llegaron a la conclusión de que el uso de los nuevos recursos cognitivos refleja una estrategia de compensación.

En presencia de déficits relacionados con la edad y la disminución de la plasticidad de las expectativas del usuario que acompaña al envejecimiento, el cerebro, una vez más, demuestra su plasticidad para reorganizar sus redes neurocognitivas.

Los estudios muestran que el cerebro llega a esta solución funcional a través de la activación de otras conexiones nerviosas, activando así con frecuencia las regiones de ambos hemisferios (lo que sólo ocurre en personas más jóvenes).

Mujer joven busca un cerebro en exhibición en la ciudad de Bristol

Mujer joven busca un cerebro en exhibición en la ciudad de Bristol

Hábitos para maximizar la inteligencia

1. Ejercítate

El ejercicio estimula el funcionamiento del cerebro, causando la multiplicación de las células nerviosas, reforzando sus vínculos y protegiéndolos de los riesgos. Durante el ejercicio, las células nerviosas liberan proteínas conocidas como factores neurotrópicos, que promueven la salud neurológica, y se benefician directamente de las funciones cognitivas, como la capacidad de aprendizaje.

2. Aliméntate bien

Una dieta saludable es bueno para la salud, pero no garantiza el suministro de todos los nutrientes para alimentar tu cerebro. El cuerpo puede estar superdefinido, con el colesterol bajo, pero la masa gris permanecer hambrienta.

Existen dos motivos: O estás consumiendo los alimentos equivocados, o estás sufriendo alguna modificación en el sistema digestivo que impide la absorción de los nutrientes. ¿

3. Omega 3

El ácido docosahexaenoico, o DHA, grasa rica en omega-3, es un componente estructural esencial para el cerebro y la retina. Aproximadamente el 60% de nuestro cerebro está compuesto de grasas, siendo que el 25% de esta grasa es el DHA.

La influencia del omega-3 en la salud física y mental ha sido objeto de intensa investigación en los últimos 40 años, y se han descubierto indicios de que esta grasa ayuda a reducir los síntomas de varias enfermedades psiquiátricas y degenerativas del cerebro. Por ejemplo, niveles muy bajos de DHA están relacionados con la pérdida de la memoria y la enfermedad de Alzheimer.

Lo más alentador es que las investigaciones muestran que, además de prevenir la aparición de ciertas enfermedades, el DHA puede revertir algunos de los cuadros.

3. Toma el sol

La exposición adecuada al sol es suficiente para mantener los niveles adecuados para la salud y el funcionamiento del cerebro. El sol es insustituible cuando el asunto es la capacidad del cuerpo de producir la cantidad adecuada de vitamina D.

Receptores activos de la vitamina D aumentan el crecimiento nervioso del cerebro, y los investigadores encontraron un rumbo metabólico para la vitamina D en el hipocampo y cerebelo, áreas implicadas en la planificación y procesamiento de la información, y en la formación de nuevas memorias.

 

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