El sistema operativo

El símbolo más representativo de la época actual es, sin duda, una máquina llamada ordenador. Una máquina que no funcionaría sin su correspondiente sistema operativo.

Su constitución interna-una amalgama de circuitos electrónicos-, es semejante a la de otras muchas máquinas especializadas en una determinada tarea.

Equipos de alta fidelidad, receptores de radio y de TV, y otros sofisticados instrumentos electrónicos, están construidos a base de componentes y dispositivos que también se encuentran en la intimidad del ordenador.

¿Cuál es, entonces, la línea divisoria entre el mundo de las máquinas especializadas y el del ordenador?

La distinción esencial entre un ordenador y cualquier otra máquina reside en que el primero es un dispositivo programable. A diferencia con cualquier otro sofisticado aparato de los que inundan los hogares, oficinas, colegios o industrias, el ordenador es una máquina que el usuario puede instruir para que realice una tarea especifica y distinta en cada ocasión.

La tarea de educar a la máquina, se verá facilitada en gran medida si ésta cuenta con una inteligencia básica que agilice su comunicación con el usuario. Semejante capacidad elemental que obtiene del sistema operativo debe brindar al usuario los medios adecuados para que éste controle y explote las posibilidades del ordenador. Y básicamente esto es lo que hace un sistema operativo.

Ordenador personal de los años noventa

Ordenador personal de los años noventa con sistema operativo integrado

La inteligencia elemental del ordenador, aportada por el denominado sistema operativo, debe sintetizar tres grupos de funciones o capacidades básicas:
* Crear el entorno adecuado para el diálogo hombre/máquina. Tarea que supone el control de los dispositivos periféricos a través de los que se establece la comunicación entre el usuario y el ordenador: teclado, pantalla de visualización, impresora…
* Gestionar de forma automática la lectura y el almacenamiento de información (programas y datos) en las unidades de memoria que forman parte del sistema ordenador: unidad de cinta, de disco…
* Ofrecer al usuario los medios adecuados para el tratamiento de los archivos de información y para el conocimiento de su estado y situación en cualquier instante a través del sistema operativo.

El cometido de la inteligencia básica del ordenador es, en definitiva, evitar la necesidad de proceder a una completa y total programación del hardware de la máquina a través del sistema operativo cada vez que el usuario se decida a utilizarla.

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