¿Es la formación virtual la formación del futuro?

No cabe duda, la tecnología cada día no está sorprendiendo con un nuevo avance que, en la mayoría de los casos parece sacado de una película de ciencia ficción.

Cuando en nuestra sociedad emerge una tecnología, como es el caso de la «realidad virtual» es necesario un análisis pedagógico.

«Virtual» es aquello que no existe en realidad pero que provoca unos efectos similares a los producidos en contextos reales. Con espacios virtuales nos referimos a lugares ideales, donde las barreras espacio-temporales desaparecen y donde la interacción personal alcanza sus más altas manifestaciones, por lo que son mundos ideales creados a partir de la «realidad virtual», que en ciertos momentos le aporta una nota de sofisticación a los sistemas utilizados para crear estos espacios virtuales.

La tecnología que nos acerca a estos espacios virtuales es la «realidad virtual» generada por ordenador, por lo tanto son y serán los nuevos canales en la enseñanza los que nos permiten y permitirán participar de estas nuevas realidades, pero a diferencia de los sistemas existentes en la actualidad, esta tecnología nos ofrecerá, en las ocasiones que lo requiera, un espacio único ideal que reforzará la enseñanza de la materia concreta que estemos estudiando.

Formación virtual

Formación virtual

Las aportaciones de la «realidad virtual» al ámbito educativo son, por el momento, un territorio prácticamente virgen, aunque están produciéndose los primeros intentos para comenzar a extrapolar en la enseñanza las aportaciones de los laboratorios de investigación. De hecho nosotros mismos ya nos atrevimos a vaticinar hace más de una década que esta tecnología «aportará la herramienta definitiva de la educación del futuro» (Fandos, 1995: 238).

No obstante, y a pesar de que ya son muchas las aportaciones que sitúan la «realidad virtual» como material imprescindible en la educación del mañana, aunque aún nos quede plantearnos cuáles serán sus futuras aplicaciones estamos con Tifflin y Rajasingham cuando dicen:

«La realidad virtual en las fase en la que se encuentra actualmente no constituye una alternativa seria al aula convencional como sistema de comunicación para el aprendizaje»

Seguramente sea más acertado hoy pensar que la «realidad virtual» jugará un papel esencial en los programas de alta especialización, y lo cierto es que cada vez se demanda más este tipo de actividades, por el que si el efecto que deseamos no lo conseguimos en la realidad «real», por ejemplo, por falta de infraestructura, podemos buscarlo en la «realidad virtual». Evidenciando, en todo caso, que es una simulación y que no debería percibirse como sustituto de la realidad «real».

Pero todo esto todavía es el futuro. Las preocupaciones de hoy, aunque tengan necesariamente que tener un horizonte abierto hacia el futuro, aún tienen que dar soluciones al presente.

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