La importancia de la alimentación y del sueño para los estudios

Dedicarse a los estudios es muy importante para alcanzar los objetivos de formación, pero no es suficiente. Además de organizar la rutina de estudios y no dejar todo para última hora, otros aspectos de la vida también influyen en la capacidad de aprendizaje.

Dormir bien y alimentarse de forma adecuada son actitudes fundamentales para tener buenos resultados académicos. A continuación puedes ver los beneficios de una alimentación reglada y de noches de sueño reparadoras:

– Cuanto más joven es la persona, mayor es su necesidad de sueño diario. Un adulto necesita, en promedio, de 8 horas de sueño diarias para descansar, mientras que los adolescentes en edad escolar necesitan de 10 a 12 horas de sueño todos los días. Claro que la necesidad varía de persona a persona, lo importante es observar cuánto tiempo se necesita para dormir al día para estar bien. Obedeciendo a las necesidades de tu cuerpo, seguro que tu aprendizaje será mucho más productivo.

– Una noche mal dormida causa graves efectos en nuestra cognición, similar al de una ligera embriaguez. Cuando perdemos una mañana de sueño, nuestra coordinación motora y nuestra capacidad de razonamiento se encuentran afectadas. Por ello, no sólo basta con acostarnos a una hora determinada, sino realmente propiciar un descanso óptimo para nuestro bienestar.

– Dormir en exceso también es malo. Por ello, mantente atento a la calidad de tu sueño, si duermes más de 8 horas al día y te sientes cansado, tal vez no estés alcanzando el nivel más profundo del sueño, responsable del descanso.

– La fijación de nuestra memoria se produce durante el período en que dormimos, por eso es fundamental tener un sueño de calidad para aprender lo que estudiamos. Además de fijar el propio aprendizaje, el sueño regular mejora las condiciones generales de nuestra memoria, y proporciona un bienestar mayor durante el día.

– Una buena alimentación tiene un papel fundamental en la calidad del aprendizaje. Por ello es sumamente importante contar con una dieta saludable, además de hábitos como comer despacio y masticando bien los alimentos. Esto hace que tu organismo use menos energía para la digestión, lo que evita esa sensación de pesadez y cansancio después de las comidas.

– Preocúpate por lo que comes y cómo lo comes. Aliméntate en horarios determinados, de preferencia de 3 en 3 horas, para mantener el metabolismo activo. Evita las grasas, el azúcar y el alcohol, y refréscate. Un cuerpo bien hidratado funciona con mayor eficacia. Tu cuerpo es una máquina, y todas sus funciones se llevan a cabo de manera interconectada.

– La alimentación y el sueño se relacionan. Comer de forma equilibrada y practicar ejercicio físico con regularidad ayudan en la calidad del sueño, lo que ayuda en la calidad del aprendizaje y así sucesivamente.

Alimentarse de forma equilibrada y dormir bien ayuda en los estudios, pero no se debe de practicar estos buenos hábitos sólo por eso. Ya que estos hábitos conllevan beneficios para todos los ámbitos de tu vida.

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