Los 10 idiomas más difíciles de aprender

Hablamos con frecuencia de los idiomas más fáciles de aprender… o los más útiles para nosotros, dependiendo de nuestros gustos, necesidades o profesión. Sin embargo, hay un buen número de lenguas extranjeras que la mayor parte de nosotros califica como difíciles, ya sea por la fonología, la gramática o por el tipo de escritura. Hoy, hemos hecho un ranking de los 10 idiomas más difíciles de aprender a partir de diversos criterios (los más objetivos posibles). Y, por supuesto, hemos recopilado también algunos consejos para ayudarte en tu aprendizaje. Así, partiendo del español como lengua materna, los idiomas más difíciles de aprender son:

  • Mandarín
  • Árabe
  • Ruso
  • Japonés
  • Húngaro
  • Alemán
  • Griego
  • Polaco
  • Islandés
  • Finlandés

Pero, lo más importante: ¿cómo llegamos a este resultado?

Siempre es difícil hacer un ranking de los idiomas clasificados como fáciles, y lo mismo vale para los idiomas más difíciles de aprender. De la misma forma que es complicado afirmar pura y simplemente, que un idioma es fácil de aprender. Porque, con frecuencia, para afirmar esto, las personas toman como referencia su idioma materno. Por supuesto, la proximidad de un idioma con nuestra lengua madre es el primer factor que facilita el aprendizaje de una lengua extranjera. Por ejemplo, para un coreano o japonés, aprender mandarín probablemente parecerá menos complicado que para un español o estadounidense.

Otro punto de referencia siempre considerado es la experiencia personal. Si alguien tenía facilidad para aprender el italiano, normalmente esa persona tiende a afirmar que el italiano es un idioma fácil. Aunque, en realidad, muchas personas lo puedan calificar de otra forma. En realidad, este tipo de valoración es siempre muy subjetiva y depende en gran parte de la persona que la elabora (de su lengua materna y de su propia experiencia con los idiomas). Por lo tanto, estamos lejos de decir que hemos hecho nuestro ranking a partir de un método científico, totalmente objetivo… Sin embargo, tratamos de basar nuestra lista de los idiomas más difíciles de aprender en algunos criterios válidos. ¿Cuáles?

El vocabulario y la distancia de tu idioma materno

Es sin duda uno de los primeros criterios que podemos utilizar para afirmar que un idioma es fácil o no para aprender. Eso, si no es, en el fondo, el criterio más importante. Es la razón por la que muchos de nosotros, los nativos en español, encontramos el español fácil… el español y el portugués (así como el francés y el italiano) tienen el mismo origen: son lenguas latinas, que se derivaron del latín. En la práctica, lo que sucede es que muchas palabras tienen raíces comunes entre estas lenguas. Como resultado, tenemos mucha más facilidad para aprender el vocabulario del portugués, por ejemplo, que del árabe o el japonés. Algunos de nuestros 10 idiomas más difíciles, como el húngaro y finlandés se consideran únicos. Lo que quiere decir que no comparten un origen común con ningún otro idioma.

El español, el italiano, el francés y el español, como ya hemos dicho, se consideran lenguas primas gracias a su raíz. De la misma manera como el inglés y el alemán tienen raíces comunes. Ambas forman parte de la familia de las lenguas germánicas. Son originarias de una protolengua (una lengua antigua, de la cual se derivaron otras). Por lo tanto, si ya dominas el inglés, probablemente tendrás menos dificultad para aprender alemán (aunque forme parte de nuestra lista). De la misma forma que tendrás menos dificultad para aprender un idioma cercano. Muchas palabras en portugués o en italiano, por ejemplo, son fáciles de descifrar, aunque no las sepamos — en función de su raíz latina.

Lista con los diez idiomas más difíciles de aprender

Lista con los diez idiomas más difíciles de aprender

La fonología, los sonidos y la entonación

Una vez más, tomamos como referencia nuestro idioma nativo. Podemos encontrar en diferentes idiomas algunos sonidos comunes. Por retomar el ejemplo del español y del portugués, podemos citar el hecho de que las vocales en portugués, siempre son orales, como son en español. Lo mismo ocurre con el francés, con el que tenemos no sólo los sonidos, sino muchas palabras en común.

Sin embargo, algunos idiomas, como es el caso del ruso o del árabe, por ejemplo, utilizan sonidos que no existen en español. De ahí la dificultad del idioma árabe, muchas veces ligada a esta idea: como hay muchos sonidos que no existen en español, se necesita bastante entrenamiento para lograr imitarlos. Hay que destacar, también, los tonos del mandarín. En ese idioma, hay cuatro tonos diferentes (representados en la escritura por marcas específicas), y la simple variación del tono puede dar un significado diferente a la palabra. Este aprendizaje de los tonos es particularmente complicado, y es la razón por la cual el mandarín ocupa su lugar en nuestra lista de los idiomas más difíciles. El islandés, a su vez, utiliza un alfabeto único, basado en el latino, pero utilizado exclusivamente por los islandeses. Incluye varios sonidos que no vas a escuchar en ninguna otra lengua.

Los sonidos y las entonaciones de un idioma son, por supuesto, cosas que se aprenden. Aunque, eventualmente, su aprendizaje puede difícil, no es imposible. Requerirá simplemente más práctica que con otros idiomas cuyos sonidos son más parecidos con el de tu lengua materna y, en consecuencia, más familiares.

La construcción de las frases y de las palabras

Como ya sabes, creemos que la gramática no es esencial para el aprendizaje de un idioma. Por lo menos, no en los primeros meses. Sin embargo, es necesario recordar que existen lenguas como el húngaro, por ejemplo, que tienen varios casos gramaticales diferentes (exactamente 35 para el húngaro, contra cero para el inglés). Pero aquí, nos estamos refiriendo a algo más simple: la posición de las palabras en la frase.

En portugués, español e incluso en inglés, una frase afirmativa es generalmente construida así: sujeto + verbo + complemento (objeto directo/indirecto). Por desgracia, no todos los idiomas usan esta misma construcción. En árabe, por ejemplo, una misma palabra puede tener diferentes significados en función de su posición en la frase. Citemos también el ruso, cuyo orden de palabras en la frase no es fija, sino al azar. Son las declinaciones las que definen el orden, ya que los sufijos definen la función de la palabra en la frase. Por su parte, el japonés también utiliza una forma totalmente diferente para construir frases, lo que hace que el aprendizaje de este idioma sea particularmente complicado para la mayoría de nosotros.

Además de la formación de las frases, podemos hablar también de la formación de las palabras. En Finlandia, por ejemplo, varias palabras se forman a partir de un mismo radical. Gracias a este radical podemos, entonces, crear un adjetivo, un sustantivo o un verbo, bastando fusionar o modificar un sufijo o un prefijo. Los húngaros también usan los sufijos… pero no para variar las palabras, y sí para indicar el tiempo verbal y, por lo tanto, la conjugación. En estos idiomas, la dificultad está relacionada con el hecho de no tener simplemente que aprender a formar frases. También tenemos que aprender a construir las palabras. Una dificultad extra, digamos.

¿Falta algo? La escritura…

Por el momento, no hemos mencionado la palabra escrita. Esto porque, para aprender un idioma rápidamente, no necesitas necesariamente dominar la escritura. Esta capacidad, por supuesto, suma un grado extra de dificultad al aprendizaje. Veamos, por ejemplo, el mandarín y el japonés. Para empezar, como hablantes del español, no tenemos ningún indicio que nos ayude a descifrar su escritura. Además, es importante saber que el lenguaje escrito y el lenguaje hablado son diferentes. No leemos de la misma forma en que hablamos.

Por ello no vamos a utilizar la escritura como criterio en nuestra lista con los 10 idiomas más difíciles de aprender, a pesar de que, naturalmente, puede ser considerada como un criterio de dificultad.

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